El teléfono de Samuel Tunick se borró solo en un aeropuerto. La factura llegó de su universidad
Le dio un código a los agentes de la frontera. El teléfono no se desbloqueó: se borró por completo. Veinte meses después, seis horas antes de su primera clase como ayudante de cátedra, un correo automático le avisó que no había pasado el control de antecedentes.
Samuel Tunick volvía a Estados Unidos en enero de 2025, después de unas vacaciones en República Dominicana. Los agentes le pidieron revisar su equipaje y hacerle un cacheo; él se negó. Lo revisaron de todos modos y, según su abogado Matthew Dodge, no encontraron nada irregular. Después le pidieron el teléfono. Tunick dio un código. El oficial lo escribió y, en lugar de desbloquearse, la pantalla se puso en negro y apareció el logo de GrapheneOS — una versión de Android enfocada en privacidad cuya función de 'contraseña bajo coacción' borra el dispositivo por completo.
Ese borrado es ahora un cargo penal, y Tunick se declaró inocente. Este mes le costó algo que no tiene nada que ver con los tribunales: la Universidad Estatal de Georgia le retiró el puesto que ya le había ofrecido. Debía empezar como ayudante de cátedra el 25 de agosto. Seis horas antes de su primer laboratorio, un correo automático le informó que no había pasado el control de antecedentes obligatorio. El puesto incluía sueldo y la exención de matrícula para una maestría en geociencias. Los dos desaparecieron en el mismo correo.
Acá está la parte que debería interesarle a cualquiera que alguna vez marcó una casilla en un formulario de contratación. Según los correos que compartió Tunick, a su jefe de departamento le dijeron que el 'Comité de Verificación de Antecedentes' había rechazado la contratación, que el Decanato de Estudiantes también la rechazó, y que el área legal hizo lo mismo. Cuando ella preguntó en qué política se basaba la decisión, le respondieron que en realidad no hay ninguna: cada contratación, dijo la universidad, se evalúa caso por caso.
Así que tres oficinas distintas dijeron que no, y ninguna pudo señalar una regla. La lectura del propio Tunick: 'una decisión subjetiva y básicamente arbitraria, tomada por razones que no me explicaron a mí ni a otros profesores'. Georgia State no respondió a la solicitud de comentarios, así que no sabemos qué inclinó la balanza: el cargo pendiente, la exposición pública, o algo completamente distinto.
Un cargo del que todavía no fuiste condenado también te puede quitar el sueldo.
Ese es el mecanismo que vale la pena entender. El juicio penal discute si negarse a abrir el teléfono en la frontera puede convertirse en delito cuando los datos desaparecen. El caso laboral es otra cosa, más silenciosa y más rápida: un control de antecedentes no es una sentencia, pero los empleadores lo tratan como si lo fuera. Tunick ya había pasado por esto antes — dice que no aprobó un control para un trabajo temporal vendiendo árboles de Navidad, y cuando le preguntó a las Escuelas Públicas de Atlanta por qué, lo derivaron al FBI.
Cualquiera que postule a un trabajo que incluya control de antecedentes — y hoy eso abarca empleos dentro del campus, repartos por aplicación, cualquier cosa relacionada con una escuela o con chicos. Si tenés 22 años y tu primer sueldo de verdad depende de un comité que jamás vas a conocer, esta es la historia de cómo ese comité puede decir que no sin nombrar una sola regla. También le toca a cualquiera que viaje con el teléfono encima: Tunick tenía su vida entera en ese dispositivo, y se enteró, antes del aeropuerto, de que le habían puesto un rastreador al auto y de que habían citado con orden judicial sus registros de celular y su cuenta de Gmail. Y le toca en particular a los estudiantes: la exención de matrícula se fue junto con el trabajo, así que un solo cargo le borró de un correo tanto el ingreso como el plan de estudios.
Tunick y quienes lo apoyan enviaron una carta formal pidiéndole a Georgia State que le devuelva el puesto y/o la exención de matrícula, que explique cómo funciona el proceso de contratación y de revisión de antecedentes, y que aplique el criterio de 'inocente hasta que se demuestre lo contrario' en sus contrataciones. Hay que ver si la universidad responde a alguno de esos tres puntos, o si sigue sin contestar. En el frente penal, se declaró inocente — la nota no menciona fecha de audiencia, así que qué pasa después en el tribunal, todavía nadie lo dijo públicamente.
El teléfono hizo exactamente lo que su dueño lo programó para hacer. El software funcionó; las consecuencias cayeron sobre la persona. Vale la pena leer dos veces cómo resume Tunick estos dos años: las autoridades 'directamente trataron de encontrar cualquier cosa que pudieran usar en mi contra' y no encontraron nada — y aun así perdió el trabajo. Lo que deja una pregunta incómoda sobre las herramientas de privacidad: ¿de qué sirve una función que protege tus datos a la perfección si el costo de usarla es tu sueldo?
Fuentes: 404 Media, 'University Rescinds Job Offer to Activist Who Allegedly Wiped Phone Before DHS Could Search It,' Joseph Cox, 17 de septiembre de 2026
El caso muestra cuánto le puede costar a una persona común negarse a darles acceso al teléfono a los agentes de frontera: un cargo penal por los datos borrados y un trabajo perdido antes incluso de llegar a juicio.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones