Grindr pagará 26 millones de libras. Entre los datos en disputa estaba si los usuarios tenían VIH
Una aplicación de citas aceptó entregar 26 millones de libras después de que la acusaran de compartir los datos más íntimos de sus usuarios —estado de VIH, orientación sexual, etnia— con empresas externas. Dice que no hizo nada malo. Aun así, paga.
En algún lugar de Grindr hay un campo donde se puede indicar si tenés VIH y cuándo fue la última prueba. La app dice que ese campo existe para reducir el estigma y ayudar a tomar decisiones de salud informadas. Según una demanda presentada ante el Tribunal Superior de Londres en 2024, ese tipo de información también salía hacia terceros.
El viernes, en una presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Grindr confirmó que llegó a un acuerdo. El precio: dos pagos de 13 millones de libras, uno antes del 31 de diciembre y otro antes del 31 de marzo de 2027. El acuerdo se cerró el 2 de septiembre. No incluye admisión de responsabilidad, y Grindr sostiene que las prácticas denunciadas son anteriores a 2020, cuando la app pertenecía a la firma china Kunlun.
Este es uno de esos raros casos donde una historia de privacidad termina con dinero moviéndose de verdad. La mayoría no llega tan lejos: a la empresa la reprenden, promete portarse mejor, y las personas cuyos datos viajaron reciben como mucho un comunicado sobre lo importante que es su confianza. Acá un estudio jurídico, Austen Hayes, reunió a más de 11.000 demandantes y consiguió una cifra concreta.
Si hacés la cuenta, resulta incómoda. 26 millones de libras repartidos entre más de 11.000 personas dan poco más de 2.300 libras por cabeza —aunque la presentación solo dice que el dinero va a las partes demandantes, sin especificar cómo se dividirá. Es más o menos lo que cuesta un auto usado en buen estado, a cambio de un dato sobre tu cuerpo que nunca podés retirar.
Hay también un historial de precios detrás de esto, y es la parte más útil de la historia. En 2018 se supo que Grindr compartía datos personales, incluido el estado de VIH, con dos servicios de analítica que la demanda nombra: Apptimize y Localytics. En ese momento la empresa defendió la práctica como algo alineado con los estándares de la industria, y después dejó de compartir los datos de VIH. El organismo noruego de protección de datos la multó con 5,5 millones de libras. En 2022 la Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido le hizo una amonestación formal. Las dos sanciones juntas costaron menos que lo que un grupo de usuarios comunes, organizados por un estudio jurídico, acaba de sacarle.
Ese es el mecanismo que vale la pena observar. Los reguladores fijan una multa y siguen adelante. Los demandantes vuelven con un número de personas. Cuando se logra juntar a 11.000 en una sola acción, la opción más barata para una empresa deja de ser una disculpa bien redactada, y la cuenta de recolectar datos sensibles cambia —incluso si esos datos se recolectaron años atrás, bajo otros dueños.
Cualquiera que alguna vez tildó una casilla sensible en una app porque en ese momento parecía útil: un campo de salud, uno de etnia, uno de orientación. Sobre todo quienes se sumaron a apps de citas a los 19 o los 22, cuando la app se sentía como un cuarto privado y los términos de servicio eran algo que se scrolleaba en cuatro segundos. También quienes asumieron que un cambio de dueños —Kunlun vendió, Grindr cotiza en bolsa desde 2022— borra todo lo anterior: no lo hace, y estos 26 millones de libras son la prueba. Y el grupo más silencioso: gente que nunca usó Grindr pero cuyo empleador, su seguro o su app de gimnasio favorita también hace preguntas de salud, y que nunca se preguntó quién más lee esas respuestas.
Hay dos fechas que se pueden chequear de verdad. Los primeros 13 millones de libras vencen el 31 de diciembre, y los otros 13 millones el 31 de marzo de 2027. Grindr dice que sus prácticas de privacidad se reformularon por completo desde 2020 y que sigue siendo, en sus palabras, un espacio seguro para sus usuarios. Lo que la presentación no dice es cómo se repartirá el dinero entre más de 11.000 demandantes, ni cuándo alguno de ellos verá el primer centavo. Sobre eso, nadie dio fecha.
Grindr paga 26 millones de libras mientras disputa las acusaciones y no admite ninguna responsabilidad. Así que lo más barato de todo este acuerdo fue, justamente, tener la razón. Y eso deja una pregunta que el acuerdo no contesta: si un dato sobre tu salud vale unas 2.300 libras una vez que ya circuló, ¿cuánto valía para quienes lo recibieron primero?
Fuentes: BBC News (Technology), Liv McMahon — "Grindr to pay £26m to settle claims it allegedly shared users' HIV status"; presentación de Grindr ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), acuerdo alcanzado el 2 de septiembre.
Una app pagará 26 millones de libras porque los datos más íntimos —VIH, orientación, etnia— terminaron en manos de terceros: es uno de los pocos casos donde una filtración de datos personales se traduce en un pago real para la gente.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones