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120.000 cámaras, 2.000 millones de escaneos al mes: así unió Flock a la izquierda y la derecha de Estados Unidos

Cámaras montadas en postes por todo Estados Unidos fotografían la patente de cada auto que pasa y guardan registro de por dónde circulaste. La policía usó esa base de datos para seguir a exparejas y a mujeres que viajaban a abortar — y ahora republicanos y demócratas están furiosos por lo mismo, al mismo tiempo.

Flock Safety fabrica cámaras pequeñas que se instalan en postes y fotografían la patente de cada auto que pasa. Policías y empresas de seguridad las usan para saber adónde va cada vehículo. Hay unas 120.000 repartidas por Estados Unidos, que juntas hacen cerca de 2.000 millones de escaneos al mes. Eso no es vigilar sospechosos. Es llevar un registro de todos los que manejan.

Después llegaron las historias de qué hacían con esos datos. Policías de varios estados usaron las cámaras para espiar a exparejas y para rastrear a mujeres que buscaban abortar. La red también la usa con frecuencia el servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE). Y pasó algo raro: políticos que no se ponen de acuerdo en nada, se pusieron de acuerdo en esto.

Qué significa

Lo interesante no es el enojo. Es la forma que tiene. Greg Abbott, gobernador republicano de Texas, prohibió que las agencias estatales le compren a Flock. Bernie Sanders promete una ley para limitar las cámaras. El senador republicano Josh Hawley abrió una investigación por posibles abusos de privacidad. El congresista demócrata Ro Khanna presenta un proyecto junto al republicano Thomas Massie para cortarle el financiamiento federal a las cámaras de Flock. Misma semana, misma empresa, puntas opuestas del mapa político.

Jay Stanley, de la ACLU, explica por qué ambos bandos llegan al mismo lugar por caminos distintos: la izquierda recuerda a la policía espiando a quienes empujaban cambios sociales; la derecha trae la vieja tradición de 'no te metas conmigo', de mantener al Estado lejos de tu vida privada. Matthew Guariglia, de la Electronic Frontier Foundation, lo baja a tierra: una cámara sobrevive al gobierno que la instaló. Hoy podés confiar en quien tiene las llaves. La próxima gestión hereda el mismo equipo.

Una cámara es una decisión que no se puede revertir en la próxima elección.
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Hay una trampa que conviene conocer antes de festejar. Más de 100 jurisdicciones cancelaron sus contratos, según datos del Institute for Justice — pero algunos gobiernos locales reemplazaron los lectores de patentes de Flock por los de otra marca y siguieron vigilando igual. Cancelar un contrato y terminar con el rastreo son dos cosas distintas, y solo una de las dos sale en las noticias.

A quién le afecta

Cualquiera que maneje, alquile o pida prestado un auto — que en la mayor parte de Estados Unidos es cualquiera que tenga trabajo. Si vas todos los días a la oficina, visitás una clínica, participás de una protesta o estacionás frente a la casa de alguien a las dos de la mañana, un lector de patentes puede ubicar tu auto ahí, y el software de Flock deja que la policía de un estado pida un escaneo hecho por otra fuerza en otro estado. También afecta a quienes ni siquiera manejan pero les importa hasta dónde llega esto: el 46% de los estadounidenses ya se opone a los lectores de patentes en su barrio, 13 puntos más que hace un año, y cerca del 75% se opone a que se construyan nuevos centros de datos cerca de sus casas. Dos tecnologías distintas, una misma sensación: instalan esto cerca mío y a mí nadie me preguntó.

Qué viene ahora

Hay tres cosas concretas que menciona la fuente y que vale la pena seguir. Si Sanders finalmente presenta su proyecto para limitar las cámaras de Flock. Qué encuentra la investigación de Hawley sobre posibles abusos de privacidad. Y si avanza el proyecto de Khanna y Massie para cortarle fondos federales a Flock. Woodrow Hartzog, profesor de derecho e informática en la Universidad de Boston, espera que las acciones sigan a nivel estatal y municipal, y que los políticos terminen teniendo que responder. No se dieron fechas para nada de esto. The Guardian le pidió una declaración a Flock Safety y la empresa no respondió antes de la publicación.

Un detalle para no soltar

Stanley lleva más de 20 años en la ACLU y dice que nunca vio un rechazo popular a una tecnología de vigilancia como este. Hartzog piensa parecido: para él es la prueba de que estas herramientas no son inevitables. La pregunta incómoda es qué compraron en realidad los más de 100 contratos cancelados — ¿un freno real, o solo un cambio de proveedor?

Fuentes: The Guardian (Technology), «Cut the cameras: Flock surveillance cameras spur rare bipartisan backlash», por Thor Benson, 5 de septiembre de 2026.

Por qué lo publicamos8/10

120.000 cámaras escanean patentes 2.000 millones de veces al mes, la policía usó esa base para seguir a exparejas y a mujeres que iban a abortar, y por primera vez izquierda y derecha se unieron contra la vigilancia — más de cien ciudades ya cortaron sus contratos.

Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos  ·  correcciones

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