Buscó la placa de su ex 56 veces. Flock le preguntó por qué — él marcó 'Persona buscada'
Un policía de Alpharetta, Georgia, revisó las placas de dos colegas y de un tío más de 100 veces en tres meses. El sistema le pedía un motivo cada vez. Llenar ese campo, dijo él, era 'solo apretar una tecla'.
Cámaras montadas en postes leen la placa de cada auto que pasa y guardan dónde estuvo y cuándo. En Estados Unidos, miles de esas cámaras las opera una sola empresa, Flock Safety, y cualquier policía de patrulla puede buscar en esa base desde una laptop. ¿Qué pasa cuando ese policía quiere saber dónde está su ex?
Ahora tenemos una respuesta con un detalle inusual. Dustin Bozzo, quien hasta este mes trabajaba como patrullero en Alpharetta, un suburbio de Atlanta, Georgia, habría usado Flock 56 veces entre marzo y mayo para rastrear la placa de una ex pareja — también integrante del Departamento de Policía de Alpharetta. Después notó que el auto de otro oficial aparecía seguido cerca del de ella, y buscó esa placa 29 veces. Cuando ella pidió prestado el auto de su tío tras un choque, también rastreó esa placa: 18 veces entre el 5 y el 14 de abril. En total, 103 búsquedas sobre tres personas, ninguna de las cuales lo sabía. WIRED obtuvo el archivo interno — escrito por el sargento Jabbar Braithwaite, de la policía de Alpharetta — mediante una solicitud de registros públicos.
Este es el mecanismo, y es más simple de lo que uno esperaría. El sistema de Flock le pide al oficial que diga por qué está buscando. Bozzo casi siempre elegía entre 'Persona buscada' o 'Infracción de tránsito'. Cuando le preguntaron por qué esas dos opciones, explicó que hacerlo era 'solo apretar una tecla'. El registro de auditoría anotó las 103 búsquedas con toda fidelidad. Solo que las anotó como trabajo policial.
El sistema pidió un motivo. Nadie le preguntó nada a él.
Así que el control sobre una red de cámaras a escala nacional termina siendo un menú desplegable que llena el propio buscador, y que se revisa — si acaso se revisa — solo después de que alguien se queje. En este caso, alguien se quejó, y el registro se volvió evidencia. Esa es la buena y la mala noticia en una sola frase: el rastro existe, y estuvo ahí, sin que nadie lo leyera, durante tres meses.
Y esta es la versión amable de la historia. Bozzo dijo que solo quería asegurarse de que la oficial hubiera llegado bien a su casa, y Braithwaite no encontró evidencia que contradijera su afirmación de que no actuó con 'malicia o intención de dañar'. Aun así, Braithwaite le dijo que, 'sin importar el motivo declarado', el uso de Flock fue 'incompatible con la política del Departamento y con el uso autorizado del sistema'. WIRED cuenta al menos 45 incidentes documentados de policías que usaron mal Flock para rastrear a parejas actuales o pasadas en todo el país. De la mayoría casi no sabemos nada.
A cualquiera que pase frente a una cámara, y en muchos pueblos de Estados Unidos eso es todo el mundo. Pero golpea más fuerte a quienes alguien quiere ubicar: una mujer que dejó una relación y ahora conduce de vuelta a casa a las 2 de la madrugada, alguien que se está alejando de una pareja violenta, la amiga cuyo auto quedó estacionado cerca y termina metida en el asunto — como le pasó a la segunda oficial de esta historia, solo por ayudar a mudarse. También golpea a los treintañeros y veinteañeros que conducen para vivir: delivery, viajes por aplicación, turnos nocturnos. Tu placa es tu nombre en este sistema, y nunca sabés quién la tipeó. Las dos oficiales rastreadas eran policías, con placa e insignia y acceso a la misma herramienta. Eso no las protegió.
Bozzo quedó suspendido con goce de sueldo el 20 de julio y renunció el 5 de agosto. El teniente Jason Hiott dice que hay una 'investigación criminal en curso' en la División de Investigaciones Criminales del departamento, y el jefe de policía Trent Lindgren dice que probablemente termine pronto — no dio una fecha. Así que lo que se puede verificar es si esa investigación termina en un cargo formal o en nada, y si dice algo sobre el menú desplegable que dejó pasar 103 búsquedas. Flock no respondió a la solicitud de comentarios de WIRED.
Bozzo no hackeó nada. Marcó una opción de un menú, dos veces por día, durante tres meses, y la máquina le creyó. El investigador concluyó que probablemente no buscaba hacerle daño a nadie — y eso es lo inquietante, porque así se ve la versión inofensiva. Cuando WIRED le escribió por Facebook, cambió su foto de perfil y su nombre.
Fuentes: WIRED, 'A Georgia Cop Used Flock to Track 2 Other Cops: His Ex and Her Friend', 27 de agosto de 2026, basado en solicitudes de registros públicos y el informe interno del Departamento de Policía de Alpharetta.
Las cámaras que fotografían las placas en la calle resultaron accesibles para cualquier patrullero sin control real: 103 búsquedas en tres meses, con una excusa elegida 'con un solo clic' — y ya hay al menos 45 casos así documentados en todo el país.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones