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Meta dice que no está creando una base de datos de rostros. Los abogados de una nena de 10 años no piensan lo mismo

Una demanda presentada en Chicago sostiene que Meta convirtió fotos comunes de Facebook e Instagram en huellas faciales para sus lentes inteligentes — y la clase que proponen podría llegar a millones de personas.

Dos padres y sus hijos —una de ellas una nena de 10 años de California— presentaron la semana pasada una demanda en un tribunal federal de Chicago. El reclamo es tan simple que se explica en una sobremesa: las fotos que subieron a Facebook e Instagram se usaron, sin pedirles permiso, para enseñarle a los sistemas de Meta cómo es una cara humana. Parte de eso, dice la demanda, terminó en NameTag, una función de reconocimiento facial todavía no lanzada para los lentes inteligentes de Meta.

Los demandantes son Francisco Álvarez y su hijo, ambos en Illinois, y Jeremy Wahl y su hija en California. Pero la clase que proponen va mucho más lejos: cualquier persona en Illinois, California y el resto de Estados Unidos cuya imagen haya sido subida a Facebook o Instagram, o usada en un prompt de la IA de Meta, desde el 4 de septiembre de 2021. La demanda calcula que la clase nacional podría llegar a millones de personas. Meta califica la demanda de "infundada" y asegura que "no está construyendo una base de datos universal de rostros".

Qué significa

Lo que importa acá no es la demanda en sí. Es lo que encontró WIRED en junio: código funcional de NameTag adentro de la app complementaria de los lentes Meta, una app descargada más de 50 millones de veces. La función estaba apagada. Pero el sistema estaba armado para tomar una cara captada por los lentes, convertirla en una firma biométrica y compararla contra huellas faciales guardadas en una base de datos dentro del propio teléfono del usuario — una base de datos preparada para recibir actualizaciones de Meta.

Entonces la pregunta deja de ser "¿va a construir esto Meta?" y pasa a ser "¿de dónde salieron esas huellas faciales?". WIRED no pudo averiguarlo. La demanda dice que tampoco puede, porque esa información la tiene solo la empresa. Señala declaraciones de empleados de Meta que, según se reportó, dijeron que NameTag podía reconocer a personas a través de sus conexiones en Meta o de cuentas públicas de Instagram, y también una patente de la compañía que describe cómo hacer coincidir rostros con fotos de perfil y otras imágenes que Meta guarda.

Tu cara puede estar ya adentro de un sistema del que nunca oíste hablar, y nadie fuera de Meta puede verificarlo.
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Después está la plata. Illinois tiene una ley de privacidad biométrica que le pone precio a cada infracción: 5.000 dólares si fue intencional o imprudente, 1.000 si fue por negligencia, o el daño real si es mayor. Multiplicá eso por una clase "de millones" de personas y se entiende por qué esto no es un caso simbólico. Meta ya pasó por esto antes: pagó 650 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva anterior en Illinois en 2020, y 1.400 millones a Texas en 2024 por recolección de datos biométricos.

A quién le afecta

Cualquiera que alguna vez subió una selfie, etiquetó a un amigo, o dejó que una foto suya terminara en el Instagram de otra persona — la clase cubre imágenes subidas desde el 4 de septiembre de 2021, que es prácticamente toda la vida adulta en fotos de una persona normal. Hay dos grupos a los que esto golpea más fuerte. La gente de veintipico y treintipico, que creció documentando todo en público y hoy tiene una década de caras subidas que ya no puede recuperar; el trato que hicieron fue apps gratis a cambio de fotos, y nadie les avisó que las caras también entraban en el paquete. Y los padres: uno de los demandantes litiga en nombre de una nena de 10 años, una chica que en su vida firmó un acuerdo de términos de servicio.

Qué viene ahora

Hay dos cosas para seguir de cerca. Primero, si Meta llega a explicar de dónde salieron las huellas faciales de NameTag — la demanda dice que solo Meta lo sabe, y en junio la empresa se negó a responderle a WIRED si NameTag sería opt-in o cómo guardaría las huellas faciales. Segundo, si la función llega a lanzarse: Meta dice que "nada se lanzó al público y no hay decisión final sobre qué hacer con esto, si es que se hace algo". No hay fecha, no hay calendario de audiencias, no hay plazo fijado. Qué pasa después, todavía nadie lo dijo.

Un detalle para no soltar

Meta sacó el código de NameTag de la app al día siguiente del reporte de WIRED del 4 de junio, y después argumentó que la función nunca existió porque los usuarios no podían usarla. Su director de tecnología, Andrew Bosworth, calificó el reporte de "increíblemente engañoso" y "absolutamente deshonesto" — y semanas después describió NameTag en un podcast como algo que podría reconocer gente que ya conociste antes, y agregó: "creo que sería una función buenísima". Las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo.

Fuentes: WIRED, "Meta Sued Over Training Data for Its AI and Face-Recognition Systems", 11 de septiembre de 2026 (reportaje de Dhruv Mehrotra); declaración de Meta citada en esa nota.

Por qué lo publicamos8/10

La demanda sostiene que Meta convertía fotos comunes de Facebook e Instagram en "huellas faciales" para lentes con reconocimiento — y la clase incluye a millones de personas que nunca dieron su consentimiento, con un reclamo de 5.000 dólares por infracción.

Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos  ·  correcciones

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