Cada texto termina con lo que esperamos que pase. Aquí verás si ocurrió.
Decir qué va a pasar es fácil. Que te lo cuenten después, no tanto. Cada nota que publicamos termina con un pronóstico — y dos semanas más tarde volvemos, miramos qué pasó en realidad y lo marcamos: se cumplió, en parte o falló.
Nos juzgamos con rigor y en contra de nuestro propio interés. Una publicación que cuenta sus fallos se puede verificar. Una que no lo hace, no.
Todavía ningún pronóstico ha cumplido su plazo — damos dos semanas a cada uno antes de juzgarlo.