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60.000 personas le pidieron en silencio al NHS que dejara de usar sus historiales médicos

En dos meses, 60.000 pacientes más en Inglaterra bloquearon el uso de sus datos de salud para investigación. Un ministro del gobierno dice que la desconfianza hacia una empresa —Palantir— podría ser la razón.

Hay un interruptor que casi nadie toca. Se llama exclusión voluntaria nacional de datos, y le permite a cualquiera decirle al NHS: atiéndanme, pero no usen mi historial para investigación ni planificación. Entre mediados de mayo y mediados de julio, 60.000 personas más lo activaron.

James Frith, el ministro de innovación en salud, le puso nombre a lo que cree que está pasando. En una carta a Layla Moran, quien preside el comité de salud de la Cámara de los Comunes, escribió que le preocupaba la «desconfianza» hacia Palantir —la empresa estadounidense de defensa y tecnología sanitaria que opera la plataforma de datos federados del NHS bajo un contrato de 330 millones de libras— y «el impacto que eso podría tener en la disposición de la gente a compartir sus datos con el NHS».

Qué significa

Este es uno de esos casos raros en que se puede ver, con números, cómo la sospecha pública hacia una sola empresa se convierte en datos que faltan. Optar por excluirse no afecta tu propio tratamiento: si estás en una mesa de operaciones, tu historial se sigue usando igual. Lo que desaparece es tu archivo del montón con el que trabajan investigadores y planificadores. Menos archivos, imagen más borrosa: de qué tratamientos funcionan, de dónde están fallando los hospitales, de quién recibe un diagnóstico tarde.

Frith calificó el aumento de «modesto» y dijo que se vigilaría de cerca. Pero también dijo algo que un ministro rara vez admite en voz alta: «Puede que no sea posible cumplir los beneficios del plan de salud a 10 años si los pacientes dejan de compartir sus datos».

Un gobierno puede firmar un contrato sin preguntarte. No puede obligarte a entregar tu historial.
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Y las cifras del otro lado también están en disputa. Palantir dice que los hospitales que usan su tecnología registraron 110.000 operaciones adicionales, una reducción del 15% en las demoras de alta para pacientes de larga estancia y una mejora del 6,8% en la proporción de personas que se enteran, dentro de 28 días, de si tienen cáncer o no. El NHS de Inglaterra reportó cifras parecidas, pero aclaró que no puede «sacar conclusiones sobre causa y efecto». El organismo estadístico del gobierno está investigando esos datos.

A quién le afecta

Cualquier persona registrada con un médico de cabecera en Inglaterra —es decir, casi todos. Sobre todo los pacientes más jóvenes: si tenés veintitantos o treinta y tantos años, tu historial hoy es delgado, pero es justo el que va a usarse para planificar los hospitales que vas a necesitar dentro de 20 años, y la exclusión que activás hoy sigue aplicando entonces. También le importa a quienes trabajan en o cerca de la investigación en salud —enfermeras, estudiantes de medicina, cualquiera que esté armando una app de salud— porque el conjunto de datos que van a poder estudiar se está decidiendo ahora mismo, con gente haciendo clic en un botón de un sitio del gobierno. Y le importa a cualquiera que alguna vez se haya preguntado qué pasa realmente con su información cuando un servicio público se la entrega a un contratista privado.

Qué viene ahora

Hay dos cosas para seguir de cerca. Primero, si el gobierno activa la cláusula de salida del contrato de siete años con Palantir: Moran dijo que los ministros deberían cambiar de proveedor y «no postergar esta decisión hasta febrero», la única fecha que alguien mencionó. Segundo, las próximas cifras de exclusión voluntaria: 60.000 en dos meses es ahora el punto de partida. Y la investigación del organismo estadístico sobre los números de desempeño sigue abierta; la fuente no dice cuándo va a publicar resultados.

Un detalle para no soltar

Médicos y grupos de pacientes le están pidiendo al gobierno que rompa el contrato. Pero 60.000 personas no esperaron a que la campaña tuviera éxito. Simplemente se excluyeron —y con eso demostraron, en silencio, que el veto más poderoso en un sistema de salud no lo tiene el ministro. Lo tiene el paciente.

Fuentes: The Guardian, 7 de septiembre de 2026 — «'Mistrust' of Palantir may affect NHS research, says health minister», de Robert Booth.

Por qué lo publicamos8/10

Por primera vez se ve que la desconfianza hacia una sola empresa le cuesta al sistema datos reales: 60.000 personas en dos meses bloquearon el uso de sus historiales, y el propio ministro admitió que eso puede hacer fracasar el plan de salud a diez años.

Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos  ·  correcciones

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