60 turbinas de gas que nunca se apagan: los vecinos del centro de datos de xAI de Musk los demandan
Jason Haley ve el centro de datos de xAI de Elon Musk desde su patio. Desde hace más de un año, las turbinas que alimentan a Grok retumban de día y de noche — y ahora él es parte de una demanda por el ruido.
Al sur de Memphis, cerca de la frontera con Mississippi, hay un sonido que no se detiene nunca. Sale de unas 60 turbinas de gas — al menos 60 se ven desde fuera de la reja — que alimentan el campus de xAI de Elon Musk, el sitio que hace funcionar a Grok, el chatbot de su red social X. Algunas de esas turbinas son versiones adaptadas de motores de avión. Suenan como aviones, y no se apagan.
Jason Haley vive lo bastante cerca como para ver la planta desde su patio. Dice que perdió el sueño, dejó de disfrutar la jardinería y vive con estrés. "Siento como si tuviera un zumbido en los oídos", contó a NPR. "No sé si es mi cuerpo tratando de defenderse de este ruido o si ya desarrollé acúfenos." Se sumó a una demanda que impugna el ruido. xAI no respondió a los pedidos de comentario de NPR.
Todos discuten quién paga el boom de la inteligencia artificial en dinero — facturas de electricidad, pedidos de chips, deuda multimillonaria. Acá hay una factura que nadie cotiza: el sueño. El campus parece un pequeño pueblo en plena fiebre, con micros trasladando trabajadores entre el polvo de la construcción, rejas, seguridad y carteles que advierten contra drones. Una reja esconde las turbinas. El sonido que esa reja no puede esconder es la parte que los vecinos viven todos los días.
Y acá está el detalle que cambia cómo hay que leer cada historia parecida que venga. El ruido normalmente se mide en un sistema, los decibeles dBA, y Jamie Banks, del grupo de salud Quiet Communities, explica lo que ese sistema no capta. El dBA fue diseñado para mostrar cómo el sonido daña el oído. Un crescendo de arpa en el "Vals de las flores" de Chaikovski y una sopladora de hojas a nafta pueden marcar el mismo número. Pensá en pararte afuera de un boliche: la música ya no se escucha, pero el bombo se sigue sintiendo. Ese golpeteo es ruido de baja frecuencia, y el dBA casi no lo registra. Banks dice que viaja lejos, atraviesa paredes, y no se puede frenar cerrando puertas y ventanas. "Es inescapable."
O sea que un sitio puede estar perfectamente dentro de los números permitidos y aun así ser invivible al lado.
La parte de salud no es especulación disfrazada de ciencia, pero tampoco está resuelta. El ruido específico de los centros de datos todavía se está estudiando. Lo que ya se sabe viene del tránsito vehicular: Mathias Basner, que investiga la contaminación sonora del tráfico en la Universidad de Pensilvania, dice que el ruido dispara una respuesta de estrés que con el tiempo afecta al corazón y al cerebro, y que buena parte del daño ocurre de noche. "Todo nuestro sistema sensorial sigue vigilando el entorno, y el sensor de largo plazo más importante es el oído." Los ojos se pueden cerrar. Los oídos, no.
Cualquiera que viva cerca de un campo, un galpón o un terreno industrial vacío — porque así se ve el sitio de un centro de datos un año antes de que exista. Basner dice que el crecimiento acelerado de los datos podría traer más turbinas a gas con ruido sin fin a comunidades de todo el país. También le importa a la gente de veintipico y treinta y pico que está eligiendo dónde alquilar: un alquiler barato cerca de una obra industrial nueva es barato por algo, y ese "barrio tranquilo" puede cambiar en una sola temporada de construcción. Y le importa a cualquiera que le tipea una pregunta gratis a un chatbot — esa respuesta tiene, en algún lugar, una dirección física, y alguien vive al lado.
Dos fechas para anotar. En julio, xAI prometió reemplazar estas turbinas dentro de un año por otras permanentes y más silenciosas — así que la prueba llega el julio próximo: ¿las reemplazan, y cambia el sonido? Segundo, hace unas semanas Musk dijo que el campus podría expandirse hasta 10 veces su capacidad actual, alimentado en gran parte por lo que él llamó "la planta de energía". No dio detalles sobre esa planta, y NPR informa que xAI no respondió a los pedidos de comentario. Qué pasará con la demanda — plazos, audiencias, resultado — no aparece en la información que tenemos hasta ahora.
Haley cuenta que en noviembre le dijeron que el ruido iba a mejorar "la semana que viene". No mejoró. Esa distancia — entre una promesa hecha a un vecino y un año entero de retumbe — va a ser la historia de los próximos cien pueblos con centro de datos, mucho antes de que alguien discuta la factura de luz.
Fuentes: NPR (All Things Considered), "Residents file lawsuit challenging noise pollution from Elon Musk's data center", por Caroline Eggers, 17 de septiembre de 2026.
La factura del boom de la IA no llega solo en dinero: los vecinos de xAI cerca de Memphis llevan más de un año viviendo bajo el rugido de 60 turbinas de gas y ya demandaron — y esto es el molde para decenas de obras que vienen.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones