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La prueba de la excavadora: cómo te enterarías de que va a construirse un centro de datos al lado de tu casa

Una norma de los años 70 dice que te deben avisar cuando una fábrica cercana pide permiso para contaminar el aire. La EPA quiere eliminar ese requisito justo cuando los centros de datos empiezan a levantarse en los barrios.

Ahora mismo, en Estados Unidos, si ciertas instalaciones industriales quieren un permiso para emitir contaminantes al aire, una norma federal obliga a informar al público y a darle la oportunidad de opinar. No es glamoroso: es un aviso, un plazo para comentarios, a veces una audiencia. Pero para la mayoría de la gente es el único momento en que puede decir algo sobre lo que se está construyendo cerca de su casa.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) planea eliminar ese requisito y dejar la decisión en manos de los estados: cada agencia estatal o local de calidad del aire decidiría si avisa o no a los residentes. El administrador de la EPA, Lee Zeldin, presentó el cambio como acercar las decisiones a la gente: «Las autoridades estatales y locales, que son las más cercanas a estos temas y al público, deberían tomar las decisiones sobre el proceso de permisos en la mayor medida posible, no Washington... Estamos recortando trámites innecesarios y burocracia excesiva». Keri Powell, abogada sénior del Southern Environmental Law Center, ve el mismo cambio de otra manera: permisos «emitidos en secreto, a puertas cerradas». Su frase es la que se queda grabada: «Nadie sabe qué está pasando hasta que las excavadoras ya están ahí».

Qué significa

El proceso de permisos en cuestión se llama New Source Review (Revisión de Nuevas Fuentes) y funciona desde los años 70. Cubre vertederos, fábricas de papel, ampliaciones de centrales eléctricas... y ahora, cada vez más, los centros de datos que se construyen para la inteligencia artificial generativa y las centrales eléctricas que se levantan para alimentarlos. El plazo de comentarios es el lugar donde la queja de una persona común por los olores, el ruido o el asma entra de verdad en un expediente oficial.

El cambio apunta a lo que la EPA llama fuentes «menores»: instalaciones que, en palabras de la propia agencia, «tienen emisiones relativamente bajas y un impacto ambiental limitado». Esa palabra, «menores», carga con mucho peso. Colossus 1, el centro de datos de xAI en Tennessee, presentado por la empresa como el «sistema de entrenamiento de IA más potente hasta ahora», solicitó en 2025 un permiso de fuente menor. El aviso del departamento de salud local terminó en una audiencia y miles de comentarios.

O sea que «menor» es una categoría de trámite, no una descripción de lo que se está construyendo.
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Hay una segunda consecuencia fácil de pasar por alto. El aire no respeta los límites entre estados — por eso se regula a nivel federal desde el principio. Si un estado decide saltarse los avisos, la gente que termina respirando el resultado puede vivir en otro estado que nunca tuvo voz ni forma de pedirla.

A quién le afecta

A cualquiera que alquile o compre algo barato en las afueras de una ciudad — que es justo donde el terreno para este tipo de edificios también sale barato. Puedes revisar las escuelas, el transporte y la seguridad antes de firmar un contrato de alquiler. Lo que no puedes revisar es un permiso que nunca se publicó. También le importa a quienes ven el auge de la IA como una carrera o una inversión: la industria que más rápido crece en esta década está planteando, en voz baja, que el público debería enterarse después. Y le importa a cualquiera con un hijo, un inhalador o una ventana que mira hacia el lado equivocado.

Qué viene ahora

El plazo de comentarios públicos sobre la propuesta de la EPA ya se cerró. La vocera de la EPA, Carolyn Holran, dijo a The Verge que la agencia todavía está revisando las respuestas — más de 4900 comentarios que hay que resolver antes de que la norma pueda quedar aprobada de forma definitiva. Casi 200 organizaciones de salud y medioambiente, entre ellas el Southern Environmental Law Center, presentaron comentarios pidiendo que la EPA retire la propuesta. No se dio ninguna fecha para una decisión final.

Un detalle para no soltar

El argumento más fuerte contra el cambio no tiene que ver con los niveles de contaminación. Tiene que ver con la información. El abogado del Kentucky Resources Council, Byron Gary, lo resumió como la pérdida de «datos de experiencia vivida»: el vecino que sabe que el arroyo se desborda, el padre que sabe qué calle usan los camiones. Los reguladores pueden medir emisiones. Eso no lo pueden medir desde Washington — y después de esta norma, puede que ni siquiera tengan que intentarlo.

Fuentes: The Verge, «Trump's EPA wants to let data centers hide their air pollution», de Justine Calma, 28 de agosto de 2026.

Por qué lo publicamos7/10

Si se elimina la norma, la construcción de un centro de datos junto a tu casa podría arrancar sin ningún aviso a los vecinos — la gente se enteraría de la nueva fuente de emisiones recién cuando llegaran las excavadoras.

Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos  ·  correcciones

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