Nadie votó estos 189 gigavatios de gas
El monto de centrales de gas que se están planificando en Estados Unidos únicamente para alimentar centros de datos casi se duplicó en menos de un año. Si todo se construye, alcanza para abastecer a unos 189 millones de hogares — y ninguno de esos hogares es el cliente.
Hace dos años esto era un error de redondeo. A principios de 2024, Global Energy Monitor — un grupo de investigación que lleva la cuenta de las centrales eléctricas del mundo — apenas encontraba 4 gigavatios de plantas de gas en desarrollo específicamente para alimentar centros de datos en Estados Unidos. A fines de 2025 la cifra era de 97 gigavatios. En una investigación publicada el martes, el grupo la situó en más de 189 gigavatios a mediados de 2026.
Un gigavatio, según el informe, alcanza para abastecer a un millón de hogares. Imaginá que cada casa de un país del tamaño de Estados Unidos tuviera un segundo vecino invisible: uno que nunca duerme, nunca se va de vacaciones y nunca apaga la luz. Así se ve el plan sobre el papel.
Que una planta esté 'en desarrollo' no significa que exista. Significa que alguien ya pidió los permisos, reservó el terreno y firmó un contrato de gas para poner en marcha una central que hoy solo existe en papeles — pensada, casi siempre, para un único cliente: un centro de datos que entrena o corre modelos de inteligencia artificial.
El salto de números cuenta la historia sola. 4 gigavatios a comienzos de 2024. 97 a fines de 2025. Más de 189 a mediados de 2026. Duplicarse en menos de un año no es una tendencia: es una carrera.
Y acá aparece lo raro. Estas plantas se diseñan para servir a un centro de datos específico, pero casi nunca las paga solo ese centro de datos. Las empresas de gas y las eléctricas suelen conectar esa nueva planta a la red general — y los costos de construirla, mantenerla y llevarle el gas terminan repartidos entre todos los que reciben una factura de luz en la zona, la usen o no las máquinas de un data center.
Nadie en esas ciudades votó por esto. La decisión pasa por comisiones estatales de servicios públicos, no por una boleta electoral. Y una vez construida, la planta queda ahí entre veinte y cuarenta años, sin importar si la demanda de inteligencia artificial que la justificó terminó siendo la mitad de lo proyectado.
Alcanza a dos grupos que no suelen aparecer juntos en la misma frase. A los que hoy estudian o trabajan en tecnología y ven en la IA una oportunidad de carrera: van a heredar la infraestructura energética que se está decidiendo ahora, la paguen ellos o no. Y a cualquiera que pague una factura de luz en un estado donde se estén construyendo estas plantas — sin haber elegido nada, y sin que su consumo doméstico tenga que ver con por qué la factura sube.
Lo que hay que mirar: cuántos de esos 189 gigavatios en 'desarrollo' pasan de papel a construcción real, y si las comisiones estatales de servicios públicos aprueban trasladar el costo de esas plantas a las facturas residenciales. El próximo conteo de Global Energy Monitor dirá si la curva sigue duplicándose o empieza a frenar.
Estas plantas se construyen para una demanda que todavía es una proyección, no un hecho consumado. Si la IA crece más lento de lo que las empresas apostaron, la planta sigue ahí, generando gas durante décadas, y alguien va a seguir pagándola. ¿Quién debería decidir eso — la empresa que la necesita hoy, o la gente que la va a pagar durante los próximos treinta años?
Global Energy Monitor, informe publicado el martes (agosto de 2026).
Los planes de centrales de gas para centros de datos en Estados Unidos pasaron de 97 a 189 gigavatios en medio año — una potencia comparable a la de casi 200 millones de hogares — y eso fija emisiones y facturas de luz para las próximas décadas.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones