La primera condena por la Take It Down Act es de 15 años — y Ohio no tiene ninguna ley sobre deepfakes
Un hombre de Ohio fabricó imágenes sexuales falsas de personas reales, incluidos chicos de su propio barrio, y las publicó. El martes se convirtió en la primera persona del país condenada bajo la nueva ley federal.
James Strahler, de 38 años, de Ohio, fue sentenciado el martes a 15 años de prisión. Los investigadores encontraron más de 3.000 imágenes de abuso —reales y generadas por IA— en sus dispositivos, según un comunicado de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Ohio, citado por 404 Media.
Es la primera persona en el país condenada por violar la Take It Down Act, la primera ley federal en Estados Unidos que convierte en delito publicar —o amenazar con publicar— imágenes sexuales de alguien sin su consentimiento, incluidas las generadas por software, a sabiendas de que no tiene permiso. La ley entró en vigor en mayo, justo en el hueco entre el primer arresto de Strahler y los cargos federales.
El detalle que hace que esta historia pese es lo común que fue el punto de partida. Una mujer contó a la policía que ella y su madre habían recibido 31 llamadas y mensajes en nueve días: amenazas de agresión sexual, extorsión e imágenes suyas cambiándose de ropa y usando el baño dentro de su propia casa. Según registros judiciales citados por el Columbus Dispatch, otros mensajes incluían fotos hechas con IA que la mostraban en situaciones sexuales con varios hombres, entre ellos familiares varones.
Acá está el mecanismo que le importa a cualquiera que lea esto. Ohio no tiene ninguna ley que trate específicamente los deepfakes. Varios estados sí; Ohio no es uno de ellos. Bajo la ley estatal, los primeros cargos contra Strahler fueron delitos menores: lo acusaron en enero, quedó libre, y los registros judiciales muestran que siguió acosando y persiguiendo a sus víctimas. En abril llegaron más cargos menores; se declaró culpable de ciberacoso, producción de representaciones visuales obscenas de abuso sexual infantil y publicación de falsificaciones digitales, y salió con una fianza de 50.000 dólares. En junio se presentaron más mujeres, la policía pasó el caso al FBI, y llegaron los cargos federales. La misma conducta pasó de ser un expediente local molesto a 15 años de prisión porque ahora existe una ley federal.
La ley no cambió lo que él hizo. Cambió lo que un tribunal podía hacer al respecto.
Al mismo tiempo se está trazando una segunda línea, más rara. El mes pasado, un panel de una corte de apelaciones federal determinó, apoyándose en un precedente legal de hace décadas, que la Primera Enmienda protege la posesión en el hogar de material de abuso sexual infantil generado por IA, siempre que la imagen no represente a un niño que exista de verdad. En ese caso, un ingeniero de software supuestamente había usado herramientas generativas para crear material "hiperrealista" de niños inventados. Los cargos por posesión se retiraron. Todavía enfrenta cargos por producción y distribución. Si se leen los dos fallos uno junto al otro, la prueba que está surgiendo es brutalmente simple: ¿hay una persona real en la imagen?
Esa prueba es la razón por la que esto no es una historia de nicho. Strahler fabricó imágenes de chicos menores "de su comunidad" y publicó más de 700 fotos de víctimas reales y de personas animadas en un sitio dedicado al abuso sexual infantil. No necesitó estar cerca de nadie. Necesitó fotos — y fotos de casi todos nosotros ya están en internet.
Cualquiera cuya cara haya estado en internet durante una década — es decir, casi cualquier persona menor de 40 años con una foto de perfil vieja, una foto grupal de la universidad, una foto de currículum. Uno no decide quién la descarga. Esto también toca a madres, padres y adolescentes de una manera muy concreta: entre las víctimas hubo chicos del propio barrio del acusado, así que el peligro no era un desconocido en otro continente. Y toca a cualquiera que alguna vez fue a la policía con capturas de pantalla y le dijeron que eso era un delito menor: lo que pasó aquí muestra la diferencia que hace la ley correcta cuando existe — y el agujero que queda cuando no.
Hay dos cosas para seguir, ambas mencionadas en la cobertura. Primero, el ingeniero de software cuyos cargos por posesión fueron retirados todavía enfrenta cargos por producción y distribución — ese caso va a poner a prueba hasta dónde llega la lógica de que "los niños falsos no son niños reales". No se dio ninguna fecha. Segundo, defensores de la libertad de expresión y expertos en la Primera Enmienda ya señalaron que la ventana de 48 horas que la Take It Down Act le da a las plataformas para retirar contenido denunciado podría usarse mal, como censura; la primera disputa seria sobre esa cláusula todavía no ocurrió. Más allá de eso, nadie dio un plazo.
Los tribunales están convergiendo hacia una regla que suena tranquilizadora y no lo es: una persona falsa es discurso protegido, una persona real es un delito. Eso pone todo el peso de la ley en si una cara se puede rastrear hasta alguien vivo. El reconocimiento facial mejora en eso cada mes. Y el software que inventa caras que no le pertenecen a nadie, también.
Fuentes: 404 Media, Samantha Cole, 9 de septiembre de 2026, con base en un comunicado de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Ohio y en reportes del Columbus Dispatch.
La primera condena en Estados Unidos bajo la Take It Down Act —15 años de cárcel— muestra que ya se puede ir a prisión por crear imágenes íntimas de personas reales con IA, y eso afecta a cualquiera cuya foto circule en internet.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones