12 sitios de pornografía deepfake se apagaron de golpe y nadie sabe todavía quién los manejaba
La fiscalía de Manhattan incautó una docena de sitios web que convirtieron a unas 1200 personas —casi todas mujeres— en protagonistas de videos sexuales que jamás grabaron. Hasta ahora, ningún cargo presentado.
El lunes, la Fiscalía del Distrito de Manhattan anunció que había incautado 12 dominios usados, según su comunicado, para compartir, publicar y vender de forma "ilegal" videos deepfake de famosos. Unas 1200 personas aparecían en imágenes y videos sexuales sin su consentimiento en esos sitios. La abrumadora mayoría, mujeres. Y no solo celebridades: la lista incluye influencers, actrices y actores, activistas, deportistas, músicos y políticos.
Si hoy entrás a una de esas direcciones, en vez de una página de inicio te aparece un aviso. WIRED comprobó que varios de esos sitios cambiaron su portada por la frase "THIS DOMAIN HAS BEEN SEIZED" a fines de la semana pasada, tras una orden de incautación emitida por la Corte Suprema del estado de Nueva York. Uno de los sitios aseguraba estar en línea desde 2018. Algunos de sus videos habían sido vistos decenas de miles de veces.
Durante casi una década, esta industria funcionó como si estuviera fuera del alcance de la ley. Los sitios eran baratos de mantener, las caras eran gratis, y los videos —en su mayoría clips porno comunes con el rostro de otra persona superpuesto— tardaban segundos en fabricarse. Las víctimas no tenían una forma real de hacerlos bajar. Lo que cambió acá es algo aburrido y por eso mismo importante: una fiscalía usó el código procesal penal del estado y una orden judicial para quedarse con las direcciones mismas. No con quienes subían el contenido, ni con la empresa de hosting. La puerta de entrada.
Y la puerta quedó cerrada. Leonie Oehmig, investigadora del Institute for Strategic Dialogue que estudia cómo se arman estos sitios, dice que los dominios incautados no parecen accesibles ni siquiera con VPN desde otros países. Eso era justo con lo que los operadores siempre contaron: que una ley local fuera apenas una molestia local.
Un estado de Estados Unidos acaba de demostrar que internet tiene una dirección postal, y que esa dirección se puede confiscar.
Pero todavía no hay ni un nombre. La fiscalía no publicó la lista de los sitios incautados, y sus investigaciones sobre quién los manejaba —y quién subía los videos— siguen abiertas. El punto de Oehmig es que los dominios son solo una capa: las aplicaciones que generan este contenido, los lugares que los promocionan, el hosting y los sistemas de pago que permiten cobrar quedan todos afuera de esta acción. Doce sitios desaparecieron. La maquinaria que los producía, no.
A cualquiera cuya cara circule en cantidad por internet, que hoy es casi cualquier persona menor de 40 años que subió una selfie, mandó una foto para un trabajo o transmitió en vivo para unos cientos de personas. Las 1200 personas de estos sitios eran influencers, deportistas, músicos, activistas y políticos, y la fuente es explícita: esta tecnología también se usa masivamente contra mujeres y chicas anónimas, muchas veces compartida en grupos privados de redes sociales. También le importa a quien está decidiendo si vale la pena tener presencia pública: mujeres jóvenes construyendo una audiencia, estudiantes cuyos compañeros tienen celular, personas cuyo trabajo exige mostrar la cara. Y a quienes ya se encontraron en uno de estos videos y creyeron que no había nada por hacer: el comunicado de Alvin Bragg pidió justamente a esas personas que contacten a la oficina de delitos cibernéticos.
Hay dos cosas para seguir, y la propia fuente las nombra. Primero, si alguien termina acusado: la fiscalía dice que sus investigaciones sobre quién está detrás de los sitios y quién subía los videos siguen abiertas, sin fecha estimada. Segundo, si aparecen más víctimas: Bragg les pidió públicamente que se comuniquen con la oficina de delitos cibernéticos. No hay fecha, ni próxima audiencia, ni cantidad de casos anunciada. Tampoco se dieron a conocer los 12 dominios.
La incautación funcionó porque un sitio web necesita un nombre, y un nombre se lo puede quitar un juez. Los generadores, los chats grupales y los circuitos de pago no necesitan nombre. Si la próxima versión de esta industria nunca llega a registrar un dominio, el logro del lunes termina siendo una lección para quienes la manejan, no una amenaza real.
Fuentes: WIRED, "New York Seizes a Dozen Celebrity Deepfake Websites", por Matt Burgess, 14 de septiembre de 2026.
Por primera vez una fiscalía estatal incautó de un solo golpe 12 sitios de pornografía deepfake con 1200 víctimas: la ley encontró un mecanismo real contra una industria que parecía intocable, y las víctimas no son solo famosas.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones