Greater Manchester le dijo que no a Palantir — y asegura que puede hacerlo sola
El gobierno británico tiene hasta febrero para bajarse de un contrato de datos sanitarios de unos 400 millones de dólares con Palantir. Una región inglesa no espera permiso: está construyendo su propio sistema y reta a todos a comparar.
Si alguna vez pasaste por la consulta de un médico en Inglaterra, tu historial forma parte de un plan que nadie te consultó. No hablamos del diagnóstico ni de la receta, sino de las cañerías de abajo: quién guarda las fichas, quién las mueve de un hospital a otro, qué software decide lo que un gestor ve en su panel el lunes por la mañana.
Esas cañerías hoy son de Palantir, la empresa estadounidense de datos conocida sobre todo por trabajar con ejércitos y cuerpos policiales. Ganó un contrato nacional del NHS, cifrado en unos 400 millones de dólares, para levantar una plataforma única que cosa entre sí los datos hospitalarios. Greater Manchester —una región de unos 2,8 millones de habitantes alrededor de la ciudad— se ha negado a enchufarse. Dice que ya opera algo propio, y que lo opera mejor. Mientras tanto, hay grupos de campaña presionando a los ministros para que usen la cláusula de salida del contrato antes de que se cierre en febrero, según Wired.
Lo interesante no es la objeción. Objeciones a Palantir sobran. Lo interesante es que una región está ofreciendo una prueba: una alternativa que funciona, dentro del mismo sistema sanitario y con las mismas reglas. Eso cambia el argumento de «esta empresa no nos gusta» a «esta empresa no nos hace falta», y son dos conversaciones muy distintas para tener con un ministro.
Los contratos grandes casi nunca se ganan por precio. Se ganan con la frase «no hay alternativa realista». Greater Manchester está intentando borrar esa frase.
Y el dinero es lo de menos. Quien opera las tuberías de un sistema de salud que cubre a decenas de millones de personas se convierte en el estándar por defecto: aquello a lo que todo lo demás se adapta. Cuando los flujos de trabajo de los hospitales, la formación del personal y los informes ya dan por hecha una plataforma, cambiarla más tarde deja de ser una decisión y pasa a ser una demolición. Por eso un servicio nacional de salud vale para una empresa de datos mucho más de lo que sugiere la factura.
Debajo hay además una pregunta más silenciosa, y no tenemos una respuesta limpia: a los pacientes nunca les preguntaron. El consentimiento para juntar datos así se decide varios pisos por encima de la persona cuyo historial se está juntando. La negativa de Greater Manchester es, en la práctica, el único voto que alguien pudo emitir — y lo emitieron funcionarios, no pacientes.
A cualquiera que haya entrado alguna vez a un centro de salud o a urgencias en Inglaterra, que es casi todo el país. Si tenés veintitantos o treinta y pico, esos registros no son papeleo aburrido: son la derivación a salud mental, la clínica de salud sexual, la evaluación de TDAH, lo que le contaste a un médico justamente porque diste por hecho que ahí se quedaba. También toca a quienes viven de construir este software: programadores junior, analistas y personal de datos del NHS cuyos empleos dependen de si los organismos públicos siguen comprando plataformas a Silicon Valley o se quedan el trabajo en casa. Greater Manchester sostiene que la segunda opción es más barata y mejor. Si tiene razón, son muchos puestos que se quedan en la región.
Dos cosas para seguir. Primero, febrero: el gobierno usa su ventana de salida del contrato con Palantir o la deja pasar, y ese no-evento dirá más que cualquier comunicado. Segundo, si otros organismos regionales del NHS imitan a Greater Manchester y anuncian en público que van a operar su propio sistema. Uno que se planta es una noticia. Tres es una política fallando en cámara lenta.
A vos nunca te preguntaron. A nosotros tampoco. En toda esta pelea por los historiales de decenas de millones de personas, la única parte que discute del lado de los pacientes es un organismo sanitario regional que decidió que sabía programar mejor que un contratista de defensa. Es un hilo muy fino para sostener un sistema de salud — y ahora mismo es el único que hay.
Fuentes: Wired, «The Single English County Saying No to Palantir»; divulgaciones del gobierno del Reino Unido sobre el contrato de la NHS Federated Data Platform.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones