Los que construyen la inteligencia artificial le pidieron que frenara. Los mercados perdieron 3,7% antes del mediodía
Dario Amodei dijo que construir IA a este ritmo es una temeridad. Sam Altman y Elon Musk le dieron la razón. Para el lunes por la mañana en Asia, ese acuerdo ya tenía un precio.
Tres de las personas más poderosas de la inteligencia artificial pasaron el fin de semana diciendo lo mismo: esto va demasiado rápido. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, calificó el ritmo de "temerario". Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk le dieron la razón. Nadie aprobó una ley. Nadie prohibió nada. Fue una conversación.
Después abrieron los mercados. El índice KOSPI de Corea del Sur cayó 3,7%. La fabricante de chips SK Hynix se desplomó 5,75%. SoftBank, que tiene una participación en OpenAI, llegó a caer 13% en Tokio después de que Altman dijera que la creadora de ChatGPT no saldrá a bolsa este año. En Europa, ASML —la empresa holandesa que fabrica las máquinas que imprimen los circuitos en el silicio, y prácticamente la única proveedora de ellas— retrocedió alrededor de 4,5%. Raspberry Pi, que fabrica computadoras baratas capaces de correr modelos de IA, perdió 5,3%.
El viernes y el sábado, Amodei repitió en varias entrevistas que la industria avanza sin suficientes frenos de seguridad, y usó la palabra 'temerario', no 'preocupante' ni 'arriesgado'.
Altman y Musk, que compiten directamente con Anthropic por talento y capital, no lo contradijeron: coincidieron con él en público, algo que no habían hecho antes sobre el ritmo de desarrollo.
Pero nadie firmó nada. No hubo ley, ni orden ejecutiva, ni acuerdo entre empresas. Fue apenas una conversación de fin de semana, y aun así el lunes el KOSPI cayó 3,7% y SK Hynix se hundió 5,75% antes del almuerzo.
SoftBank, que posee una parte de OpenAI, llegó a perder 13% en Tokio, pero no solo por las palabras de Amodei: Altman había dicho que la empresa no saldrá a bolsa este año, y esa frase pesó tanto como la advertencia sobre seguridad.
En Europa, ASML, la única fabricante en el mundo de las máquinas que grabar los circuitos en el silicio, cayó cerca de 4,5%, mostrando que el nerviosismo no se quedó en Asia.
Raspberry Pi, que vende computadoras baratas capaces de correr modelos de IA en casa, perdió 5,3%: hasta el extremo más accesible del mercado sintió el temblor.
Esto afecta a quien tiene ahorros en un fondo de pensión o de retiro con acciones tecnológicas: en Argentina, México o España, buena parte de esos fondos tiene SoftBank, ASML o los fabricantes de chips que cayeron el lunes. Y afecta también a los que recién empiezan a meter sus primeros pesos o euros en acciones de tecnología o en cripto, porque esta caída muestra que ni los mismos creadores de la IA saben cuánto puede tambalear el mercado con una sola frase de fin de semana.
Lo que hay que vigilar: si Wall Street y los mercados europeos siguen el mismo camino cuando abran este lunes, y si otros ejecutivos de IA se suman al aviso de Amodei esta semana. Eso diría si esto fue un susto de un día o el inicio de algo más largo.
Los mismos que construyen la inteligencia artificial son los que ahora dicen que va demasiado rápido. Si ni ellos pueden frenarla con palabras, ¿quién lo va a hacer: un regulador que todavía discute qué es la IA, o el mercado, que el lunes ya demostró que sabe vender cuando se asusta?
Declaraciones de Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk durante el fin de semana, y datos de la apertura de mercados en Asia y Europa del lunes.
Por primera vez no fueron los reguladores sino los propios creadores de la IA quienes pidieron frenar, y los mercados reaccionaron al instante: el KOSPI cayó 3,7%, SoftBank hasta 13%, así que una discusión ajena sobre seguridad ya le cuesta dinero a cualquiera con ahorros para el retiro o un fondo con acciones tecnológicas.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones