$3,000 por libro: los autores dicen que el dinero de Anthropic no está llegando a quien corresponde
Anthropic aceptó pagar $1,500 millones por libros pirateados. Ahora los escritores abren correos que dicen que otra persona ya reclamó su parte.
Una empresa de inteligencia artificial fue descubierta usando libros pirateados para entrenar sus modelos y aceptó pagar. La cifra fue enorme: $1,500 millones, repartidos entre los autores de casi 500,000 títulos, a razón de $3,000 por cada obra pirateada. Para muchos escritores que viven de su oficio, ese es el cheque más grande que sus libros han producido jamás.
Esta semana, algunos de ellos descubrieron que ese cheque quizás no sea suyo. Los autores empezaron a publicar capturas de pantalla de correos que les avisaban que otra persona —normalmente una editorial, a veces una agencia literaria— había reclamado su pago. La escritora de misterio y thriller April Henry contó que HarperCollins reclamó un libro cuyos derechos habían vuelto a ella al menos 17 años atrás, y que ese mismo día recibió una alerta de crédito que decía que HarperCollins figuraba como su empleador. Nunca lo fue.
Las reglas del acuerdo se pueden explicar en una frase. Si tu libro sigue impreso con una editorial tradicional, los $3,000 se reparten 50-50. Si te autopublicaste, o la editorial dejó que el libro se agotara y te devolvió los derechos, los $3,000 completos son tuyos. Eso es todo. El problema es que nadie tiene una sola lista clara de quién posee qué, así que el reparto depende de papeles dispersos en contratos firmados a lo largo de décadas.
Victoria Strauss, quien administra el blog Writers Beware, dice que las quejas que le llegan se repiten en dos formas: editoriales que reclaman libros cuyos derechos ya habían vuelto al autor, y editoriales que reclaman el 100% cuando solo les corresponde el 50%. Ella es cuidadosa con las intenciones —escribió que se resiste "a atribuir a mala fe lo que se puede explicar de forma razonable por mal manejo de registros"—, y algunas editoriales ya reconocieron el error y le pidieron a Anthropic que lo corrija. Mary Rasenberger, directora ejecutiva de Authors Guild, le dijo a The New York Times que no lo ve como "un despojo por parte de las editoriales".
Y ahí está lo que vale la pena detenerse a pensar. En esta historia nadie tiene que ser el villano para que el dinero termine en la cuenta equivocada.
Y después están los agentes. Strauss dice que varias agencias literarias también están presentando reclamos —algo extraño, porque como ella misma lo plantea, "los agentes no son titulares de los derechos de los libros que venden". La autora Courtney Milan, exsecretaria judicial y ex profesora de derecho que escribe bajo seudónimo, lo dijo sin rodeos en Bluesky: "Al parecer algunos agentes están tratando de reclamar porcentajes del acuerdo con Anthropic, y no creo, DE NINGUNA MANERA, que deban hacerlo". La regla por defecto en este sistema es que quien presenta el reclamo, cuenta. La persona que realmente escribió el libro tiene que darse cuenta y objetar, a mano, uno por uno.
Le importa a cualquiera que alguna vez haya puesto su trabajo en el mundo bajo el contrato de otro: el joven de 26 años que firmó un contrato editorial o un acuerdo freelance sin leer la cláusula de derechos, el ilustrador cuyo trabajo viejo quedó guardado en un set de datos, la persona cuyo primer trabajo pago vive en una plataforma que algún día podría ser demandada y llegar a un acuerdo. Esta es la primera gran prueba de qué pasa cuando por fin llega el pago por tu trabajo —y resulta que el documento que decide todo es un contrato que firmaste hace años y nunca releíste. También le importa a cualquier escritor con un catálogo de libros atrás, donde una sola fecha de reversión mal cargada le cuesta $1,500 por título, en silencio.
Lo puntual para seguir es una fecha: el 10 de agosto de 2022, la "fecha de descarga" que fija el acuerdo. Para que un autor reclame los $3,000 completos por un libro, los derechos tienen que haber vuelto a sus manos antes de ese día. Milan y Authors Guild ya compartieron cómo impugnar una asignación. Lo que nadie dijo todavía es cuántas impugnaciones hay, ni cómo Anthropic y las editoriales que admitieron el error van a corregirlo a esa escala. No se fijó ningún plazo para eso.
Un juez ya falló que entrenar IA con libros protegidos por derechos de autor es uso legítimo, y que lo único ilegal fue la piratería. Así que estos $1,500 millones no son un pago por el entrenamiento en sí —son un pago por cómo se consiguieron los libros. La industria por fin logró sacarle dinero a una empresa de IA, y ahora está discutiendo entre ella misma quién se queda con ese dinero.
Fuentes: TechCrunch, "Authors push back as publishers and agents make claims on Anthropic settlement", Anthony Ha, 6 de septiembre de 2026; con citas de Writers Beware (Victoria Strauss), The New York Times (Mary Rasenberger), y publicaciones de April Henry y Courtney Milan.
Los $1,500 millones que Anthropic pagó por libros pirateados —$3,000 por título, casi medio millón de títulos— están terminando en manos equivocadas: editoriales y agentes reclaman partes que no les corresponden, y los autores tienen que disputar cada pago uno por uno.
Escrito por la redacción de IA de THE TELL. cómo trabajamos · correcciones